martes, 18 de mayo de 2010

Interrail por Italia

Hace unos días leí un cuaderno de viaje del interrail que se marcaron cuatro amigos asturianos en Italia el año pasado. Me resulta bastante ilustrativo de lo que puede dar de sí está modalidad de viaje en un solo país (ya hablaremos de cruzarse Europa, que tambien se puede) y os voy a copiar aquí tal y como 4 en la carretera lo posteo en el foro de http://www.inter-rail.org/:

Bueno, vamos a ver si hacemos un diario que pueda ayudar a alguien, al igual que los que había colgados nos ayudaron mucho a nosotros.

Estas fueron las ciudades que visitamos:

-Roma

-Siena

-Pisa

-Florencia

-San Marino

-Bolonia

-Venecia

-Verona

-Milán

-Mentón

-Mónaco

-Carcassonne



Día 1, 26 de Julio: Asturias-Santander-Roma



Después de medio año organizando el interrail por fin llegó el día de empezarlo.

Después de reunirnos salimos hacia el aeropuerto de Santander. Al llegar forramos las mochilas con papel transparente de cocina para que no se engancharan en ningún sitio, facturamos y al avión.

2 horas y pico después vemos Roma, el coliseo, el panteón, el monumento a Vittorio Emanuele. Así que si viajais a Roma poneros en el lado derecho del avión para haceros una idea inicial de la ciudad. Nada más bajar del avión nos recibe una bofetada de calor y nos damos cuenta de lo inutil de la sudadera y los pantalones largos que cargamos en la mochila para "por si acaso" (cuantos kilos de más “por si acaso”).

Después la tensión típica hasta que aparecen las mochilas. Una vez con nuestro equipaje vamos a un punto de información en el propio aeropuerto y nos sacamos la Roma Pass (23€), una tarjeta que te sirve para entrar gratis a dos museos, tener descuento en el resto, no hacer colas (muy importante) y viajar en metro, autobus y tranvía durante 3 días. Una vez con la tarjeta corremos a coger un autobus que nos llevara a Termini. En ese primer trayecto entiendes las advertencias sobre la forma de conducir de los italianos.

Una vez en Termini preguntamos por los horarios para ir a Siena y nos compramos nuestro primer trozo de pizza.

Cogemos el metro hacia el coliseo y vamos camino del alojamiento (B&B Coliseum). LLegamos y nos enseñan el apartamento, a 5 minutos del coliseo, con desayuno incluido y sólo para nosotros. Todas las mañanas nos traían croissants y pan del día y nos dejaban poner la lavadora por la cara. Un sitio muy recomendable.

Una vez instalados salidos nos vamos a dar una vuelta, vemos el coliseo, los foros, el monumento a Vittorio Emanuele, paseamos por la vía Corso y la Fontana di Trevi.

Después del primer contacto nos vamos de cabeza a la ducha, divino tesoro, a cenar y a la cama.



Día 2, 27 de Julio: ROMA



Nos levantamos, nos aprovisionamos en un supermercado y vamos para el coliseo.

Vemos la cola y damos gracias por tener la Roma Pass. Por 4€ hacemos la visita guiada en español. Después de 2 horas de dar vueltas por el coliseo salimos a los foros (la entrada es la misma que la del coliseo, por lo que sólo consumimos uno de nuestros museos gratis). Nos tostamos al sol por el la inmensa explanada de los foros y a las 3 salimos de allí.

Comemos en un parque cerca de la plaza del Campidoglio, a la sombra por fin.

Sacamos la foto a la replica de la loba, a la plaza y nos vamos para la iglesia del Gesú (ojo con ir de pantalones cortos y de tirantes porque en la gran mayoría de las iglesias no te dejan entrar).

Pasamos por el Area Sacra y seguimos camino a la Isola y de aquí a Trastevere. Callejeamos por este barrio y subimos (después de muchas vueltas) a la Fonte Acqua Paola, desde donde hay unas vistas increibles de la ciudad.

Después de que un amable señor nos indicara como volver a terreno conocido, cogemos un autobus y un tranvía y vamos a Campo di Fiori y a Plaza Navona. Allí nos sentamos a darle una tregua a los pies y a disfrutar de los pintores y músicos que se reunen en esta plaza.

Después cogemos un autobús para ir a plaza España, donde estaban preparando un escenario, subimos hasta la iglesia y disfrutamos de la puesta de Sol. Nos vamos a cenar y regresamos a plaza España, donde disfrutamos de un conciertillo de ópera.

Como el horario no nos deja quedarnos más, corremos a la estación de metro y, después de pasar unos momentos un poco angustioso en un ascensor que primero cerro la puerta y no iba ni arriba ni abajo y luego no abría la puerta, cogemos el tren para Termini y de aquí cambio de línea a coliseo.

Una vez en el hotel ducha (quién estuvo en Roma a finales de Julio sabe lo que se agradece, fuera polvo y sudor) y a planear lo que hacer al día siguiente.



Día 3, 28 de Julio: VATICANO



Madrugamos porque en algún cuaderno habíamos leido que las colas para entrar al Vaticano eran importantes. Cogemos el metro a Termini y de ahí a Ottoviano. Vamos corriendo para la Plaza de San Pedro, tratando de adelantar a cuanto más turista como nosotros mejor. Vemos que no hay cola, así que le preguntamos a un segurata y nos dice que la entrada para los museos no es por allí :S, otra vez a desandar el camino y a subir una cuestilla por el solazo (que ya a las 9 de la mañana abrasa) hasta llegar a los museos. Tuvimos mucha suerte ya que no había cola (increible pero cierto), así que entramos y después de pegarnos en varias ventanillas para que nos hicieran descuento de estudiante, conseguimos ahorrarnos unos dineros y entrar.

Aquello es como un laberinto, así que habrá salas que os quedarán sin ver y otras por las que pasareis mil veces. Después de correr en busca de la capilla sixtina y de empezar la guasa con los seguratas que se desgañitan para que no se saquen fotos y se esté en silencio (shhh, no foto, no film), seguimos viendo las distintas salas, el museo egipcio, el de carros y otros cientos más.

Después de 4 horas por allá dentro salimos y nos vamos a comer.

Por la tarde vamos a ver San Pedro, las tumbas y subimos a la cúpula (5€ por escaleras, 7€ con ascensor, que no os engañen que aún con el ascensor hay que subir 300 escaleras), después de 500 y pico escaleras llegamos arriba y disfrutamos de las vistas (vale la pena). Bajamos y nos sacamos la foto con la guardia suiza.

Escapamos para el castillo de San Ángelo, en el que usamos nuestra segunda entrada gratis. Le damos tropecientas vueltas al castillo, para verlo y para buscar a una interrailera que se nos perdió. Disfrutamos de las vistas que hay del Vaticano, sacamos fotos y salimos.

Vamos al Ara Pacis, pero la encontramos cerrada, vemos el mausoleo (MUY estropeado), y seguimos hasta la plaza del Popolo, donde vemos atardecer (si teneis oportunidad ir al mirador que hay justo encima), mientras tratamos de adivinar en qué extraño idioma hablaba un grupo que estaba a nuestro lado (suizo del cantón aleman).

Ya en la plaza, disfrutamos de nuestros bocatas y de la conversación de un conductor de ambulancia un tanto contentillo y regresamos para ver el castillo de Sant’ Angelo y el Vaticano por la noche. Una vez más corriendo al metro y a casita.



Día 4, 29 Julio



Nos levantamos, aprovisionamos y vamos para la boca de la Verita, para lo que tuvimos que hacer más cola que para entrar a los museos Vaticanos. Justo delante hay un parquecito con dos templos, uno redondo, de las vestales, y otro rectangular, del protector del rio o algo así.

Partimos para San Pietro in Vicoli, donde está el Moises de Miguel Ángel, y, después de subir no se cuantas escaleras una segurata cara perro nos dice que de pasar nada que cierran, así que otra vez para abajo. Vamos a la basílica de Santa Maria Maggiore y a la Catedral San Giovanni Laterano. De ésta nos vamos a Barberini, a la iglesia de Santa María della Vittoria donde está Santa Teresa de Jesús en éxtasis y a la plaza de la República a comer.

Después de un helado nos vamos para el Panteón, viendo de camino el Elefantino, en la plaza de Minerva.

Volvemos a la plaza del Popolo para ver la iglesia de Santa Maria del Popolo que estaba cerrada el día anterior; y volvemos a la iglesia donde está el Moises, encontrándonos esta vez con un segurata bien majo que hizo la vista gorda con nuestras camisetas de tirantes y nos dejó entrar sin ningún problema.

Una vez visto volvemos para casa, medio preparamos la maleta y salimos para Trevi, donde nos damos el caprichazo de comer pasta hecha a mano en un restaurante cerca de la fuente. AL acabar nos vamos a la fuente a tirar la mítica moneda y nos encontramos con un mega grupo de españoles que se ponen a cantar música popular, somos inconfundibles jeje. Después nos fuimos en busca de un bar, y los valientes que se atrevieron a pedir algo pagaron 8€ por cerveza y 6 por coca-cola, ojito. La cosa no se animó hasta que llegó un grupo de guiris en busca de la gran borrachera romana. A las 2 retornamos a casita y a dormir.



Día 5, 30 de Julio: ROMA-SIENA



Nos levantamos, desayunamos, acabamos la maleta y repasamos 80 veces que no se nos olvidara nada. Preguntamos y nos dejan dejar las maletas en el albergue, así que liberados del peso de la mochila (mal preparada a conciencia, con 3 camisetas y 2 pantalones se sobrevive de sobra, liberarse de los "por si acaso"), nos vamos, vía metro y autobus, a las catacumbas de San Calixto (6€, vale la pena sólo por lo fresquito que se está allá abajo), después de ver el laberinto que se esconde bajo tierra y de que el guía nos diera un sermón sobre la vida y la muerte, salimos otra vez al calorazo.

Otro autobus y metro y vamos a Barberini, callejeamos por los alrededores de la Fontana y cogemos un autobus para el coliseo, que nos dió un rodeo terrible, pero tenía aire acondicionado así que, bienvenidas sean las vueltas. Recogemos las mochilas y nos vamos a Termini, de camino los de protección civil nos dan agua, con gas como no, porque no se a qué temperatura andariamos.

Nos informamos y resulta que tenemos que hacer trasbordo para llegar a Siena.

Comemos un cuarto de pollo a toda velocidad en uno de los chiringos de fuera de la estación y miramos en los paneles el andén al que tenemos que ir (como no en la otra punta de la estación).

Atravesamos toda la estación para coger un primer tren dirección Florencia, del que nos tenemos que bajar en Chiusi, y de Chiusi uno a Siena.

Salimos de Roma a las 3:00 de la tarde y a las 6:30 llegamos a Siena, cogemos el autobus y al hostal.

Los recepcionistas del albergue no es que sean la amabilidad en persona, pero el sitio no está mal, aunque está lejos del pueblo tiene muchos autobuses que te dejan en la puerta, asi que eso no supone un problema.

Dejamos las cosas y vamos al pueblo, paseamos por las calles y llegamos a la plaza donde se celebra el Palio, donde cenamos parte de nuestras provisiones y disfrutamos del ambientillo. Después de cenar vamos en busca de un concierto de jazz, lo escuchamos un rato, pero nuestros oídos no están preparados para ese tipo de jazz, y volvemos a subir hasta la plaza.

Cuando llega la hora vamos en busca del último autobus (12:20) y para el albergue.



Día 6, 31 de Julio: SIENA



Nos levantamos y para Siena. Vamos a la oficina de turismo (en la plaza del Palio) para que nos indiquen que hay para ver y entramos al Palacio de la plaza, pero cuesta 7€ sólo subir a la torre (donde sólo puedes estar 15 minutos), así que nos vamos para el baptisterio, donde sacamos una entrada general por 10€ que nos permite ver, baptisterio, cripta, catedral, el museo y una torre, no tan alta como la del palacio, pero casi casi. Por la mañana vemos todo lo que nos permitía nuestra entrada (o casi), comemos en la plaza del Palio, nos tomamos un helado y estamos un rato reposando a la sombra.

Por la tarde vamos a San Francisco y al Oratori di San Bernardo (que también está dentro de la entrada general).

Una vez visto buscamos un ciber para confirmar nuestra reserva en el albergue de San Marino y nos vamos a una tienda a comprarnos unas banderas típicas de los distintos barrios que compiten en el Palio. Jugando con las banderillas igual que niños vamos a San Doménico y a la Forzaleza di Medici, donde pasamos un buen rato de relajo.

Volvemos a cenar a la plaza y apuramos hasta el último autobus, que se pasa nuestra parada y nos deja un cacho más lejos, así que a patita, de noche,por la carretera y temiendo encontrarnos a uno de los maravillosos conductores italianos conseguimos encontrar el albergue. Dejamos preparadas las mochilas y a dormir.

Día 7, 1 de Agosto: Siena-Pisa-Florencia



Nos levantamos a las 8, desayunamos y cogemos el autobús rumbo a la estación de tren.

Cogemos un tren con destino Empoli, donde hacemos transbordo para ir hasta Pisa. En el tren conocimos a una familia de holandeses y estuvimos pasando un buen rato intentando entendernos con ellos y jugando con los dos crios pequeños.

En el segundo tren nos tocó ir de pie porque estaba saturado, aunque por suerte el trayecto no fue muy largo.

Una vez en Pisa dejamos las mochilas en la consigna, nos hacemos con un mapa y rumbo a la Torre. Vemos la bonita explanada con la iglesia, la torre y el baptisterio, sacamos mil y una fotos cogiendo la torre, empujándola, besándola…y volvemos a la estación. Allí comemos y aprovechamos los baños del Mc Donalds, sinónimo de baños gratis en todo nuestro interrail.

Cogemos el tren a Florencia y a las 6 estamos en nuestra super habitación del tan recomendado Archi-Rossi, con baño privado y ordenador con internet (que a veces funciona y a veces no). Desayuno incluido y plato de pasta o pizza gratis si vas entre las 6 y las 8:30 a cenar, a no ser que sea sábado, como era el caso (del horario no estoy del todo segura).

Salimos a la calle y localizamos un supermercado donde nos abasteceríamos durante nuestra estancia en Florencia. Vamos camino del Ponte Vecchio pasando por la plaza della Signoria, donde está el palacio Vecchio, las reproducciones de estatuas y los Uffizi.

En el puente disfrutamos de un músico, de la puesta de Sol y de una pedida de mano, quién da más.

Marchamos al hotel, nos duchamos y vamos a dar una vuelta para ver la noche de Florencia, pero volvemos pronto, porque salir allí consiste en ir a un bar, con música y todo y sentarse en las mesas a tomar algo, como en una cafetería, de bailar poco, muy poco.



Día 8, 2 de Agosto: Florencia



Nos levantamos, desayunamos y salimos camino de los Uffizi. Hay muchísima cola, así que cruzamos el ponte Vecchio y nos vamos a ver la iglesia di S. Spirito y el palacio Pitti, pero las entradas nos parecieron muy caras, asi que mientras lo pensabamos nos fuimos al palacio Vecchio, donde reservamos entradas para esa tarde (3:30)para una visita guiada en español a las salas secretas.

Vemos en la guía (a buenas horas) que al día siguiente cierra el palacio Pitti y los Uffizi, malditos lunes, asi que reservamos entrada para los Uffizzi a las 5 y nos vamos corriendo a ver los Pitti, comiendo por el camino una manzana, para qué quieres más.

Vemos los Pitti y salimos disparados para el palacio Vecchio, rezando porque la visita guiada no fuera muy larga. Acabamos cuando quedaban 10 minutos para entrar a los Uffizi, asi que a las carreras, como no, vamos para los museos.

Les damos una vuelta rápida, nos sentamos a admirar (palabra clave para decir que nos paramos para reposar los pies) el nacimiento de Venus y a las 6:15 estamos fuera (demasiado rápida la visita, pero también demasiado cansados y saturados para más).

Nos sentamos un rato en la logia y vamos al Ponte. Disfrutamos allí de un helado y vamos al hotel. Gozamos de nuestro plato de free pasta y nos tomamos el resto de día de relax, poniendo lavadoras, dándole al chimbo y estrenando la cuerda de tender que tan sabiamente nos dio por comprar.



Día 9, 3 de Agosto: Florencia-San Marino



Nos levantamos, preparamos las maletas, desayunamos y nos vamos para el Duomo, donde disfrutamos de una visita guiada en español gratis. Después vemos el palacio Vecchio y vamos a la iglesia Santa Croce, debatimos que si entramos que si no y lo dejamos en el aire para ir a buscar sitio para comer. Mientras el resto come yo me escapo a ver la Santa Croce (5€), muy grande, muy guapa, aunque con bastante andamio. Allí están enterrados Maquiavelo, Galielo Galilei y Miguel Ángel entre otros. Con esa entrada también ves dos claustros, una capilla y el museo de la basílica. El resto, después de comer, se fue a ver la casa de Dante (4€) a la que aseguraron que no merece la pena ir, NO VAYAIS, que son todo los típicos paneles con información y de Dante sólo está la cama.

Una vez todos reunidos vamos para la iglesia de Santa Maria Novella, y el segurata nos dice que fuera, cuando según el horario quedaban 50 minutos para que cerrara. Nos quedamos descansando en la puerta y vemos como más grupos de turistas se topan con el segurata que pasa de horarios y de todo.

Ya que estamos cerca de la estación reservamos los billetes para el tren nocturno hasta Bolonia y vemos la manera de llegar hasta la estación de Campo di Marte, desde donde sale el tren.

Una vez enterados vamos al Ponte (como no) y de ahí al mirador de Miguel Ángel, hay que subir mucho pero os aseguro que merece la pena. Una vez puesto el Sol bajamos, cenamos un gofre en las escaleras del duomo y al albergue a por las maletas.

Cogemos un tren para Campo di Marte y allí esperamos hora y pico (benditas cartas) hasta el proximo tren.

Ya en el tren buscamos nuestro compartimento reservado y oh, sorpresa, estaba ocupado, llegan unos policias y les enseñamos el billete para ver si nos habiamos equivocado y resulta que es que la gente que teníamos en nuestro vagón tenia billete pero para un compartimento en otro coche. Allí empieza un rifi rafe entre los seguratas y los hombres y al final los hombres salen, pero en vez de irse para su compartimento, se quedan delante del nuestro sentados en el pasillo, una situación muy cómoda como imaginareis.

Por fin llegamos a Bolonia, bajamos del tren y vamos para la sala de espera, que está llenisima de gente y de coronas de flores, un tanto tétrico, asi que sacamos los sacos de dormir y nos ponemos a esperar en el andén. En esto que llegan unos policias y nos dicen que ahí no podemos estar, que para la sala de espera. Una vez en la sala de espera vemos que fuera, justo nos habiamos tumbado en una cristalera que estaba en una raja que habia hecho una bomba en un atentado hacía 20 años, y que lo tenían como monumento. De ahí las coronas y demás.

Por fin cogemos el tren para Rimini, que era como el polo, asi que sacamos el saco, ponemos la sudadera y a intentar dormir, con el zumbido de dos chavales que no paraban de hablar a voces.

Por fin llegamos a Rimini,estación que nos pareció el paraíso, sin gente, limpia y calentita, asi que a dormir se ha dicho.



Día 10, 4 de Agosto: San Marino



Nos levantamos y vamos a coger un autobús para San Marino (3’7€).

A las 8:30 a.m. haciamos nuestra entrada en San Marino y vamos en busca del alojamiento, la casa de una señora (estilo abuela), que alquila habitaciones y que de repente estás leyendo y aparece por la habitación a cerrarte la puerta o empieza a hablarte sin comprender, por más que se lo explicas, que tu de italiano nada; un poco de miedito las apariciones de la señora.

Vamos en busca de un bar para desayunar y subimos por las calles de San Marino hasta el ayuntamiento (3€ y muy, muy poco para ver), vemos el cambio de guardia (se hace cada 30 minutos) y nos sacamos la foto con los guardias; también vemos la basílica y las 2 torres (4’5€ ó gratis con el carnet joven euro 26) y bajamos a comer a un restaurante una pizza (5’90€).

Después de comer nos damos un paseo por las calles de San Marino y vemos las tiendas, libres de impuestos. Compramos algo para cenar y nos vamos al alojamiento a ducharnos.

Una vez refrescados parte de nosotros volvemos a subir a San Marino, uno se compra una espada, así que otra vez al albergue a posarla y otra vez para arriba a la ciudad.

Cenamos una manzana en la plaza del ayuntamiento y compramos un crepe con chocolate blanco (……..increible). Bajamos a otra plazuela donde estaba actuando un humorista muy conocido por allá, al que nosotros no le entendíamos más que palabras sueltas. Después de estar un rato riéndonos cuando toda la plaza se reia, decidimos volver al albergue.

Preparamos la maleta y a dormir.

Día 10, 4 de Agosto: San Marino



Nos levantamos y vamos a coger un autobús para San Marino (3’7€).

A las 8:30 a.m. haciamos nuestra entrada en San Marino y vamos en busca del alojamiento, la casa de una señora (estilo abuela), que alquila habitaciones y que de repente estás leyendo y aparece por la habitación a cerrarte la puerta o empieza a hablarte sin comprender, por más que se lo explicas, que tu de italiano nada; un poco de miedito las apariciones de la señora.

Vamos en busca de un bar para desayunar y subimos por las calles de San Marino hasta el ayuntamiento (3€ y muy muy poco para ver), vemos el cambio de guardia (se hace cada 30 minutos) y nos sacamos la foto con los guardias; también vemos la basílica y las 2 torres (4’5€ ó gratis con el carnet joven euro 26) y bajamos a comer a un restaurante una pizza (5’90€).

Después de comer nos damos un paseo por las calles de San Marino y vemos las tiendas, libres de impuestos. Compramos algo para cenar y nos vamos al alojamiento a ducharnos.

Una vez refrescados parte de nosotros volvemos a subir a San Marino, uno se compra una espada, así que otra vez al albergue a posarla y otra vez para arriba a la ciudad.

Cenamos una manzana en la plaza del ayuntamiento y compramos un crepe con chocolate blanco (……..increible). Bajamos a otra plazuela donde estaba actuando un humorista muy conocido por allá, al que nosotros no le entendíamos más que palabras sueltas. Después de estar un rato riéndonos cuando toda la plaza se reia, decidimos volver al albergue.

Preparamos la maleta y a dormir.



Día 11, 5 de Agosto: San Marino-Bolonia



Nos levantamos a las 7:30, tocaba madrugar para coger el autobús de San Marino a Rimini (3´70€).

Una vez en Rimini esperamos una hora al tren (en la cual nos echaron de la estación porque ese día no se podía estar sentado allí, cuando el día anterior habíamos estado tumbados con saco y todo, en fin, buenos seguratas os deseo para vuestro viaje).

Llegamos a Bolonia y, dos autobuses después, al albergue de la juventud, muy, muy lejos de la ciudad, así que si vais buscar algo más céntrico; aunque la verdad yo os aconsejo pasar de Bolonia e invertir ese tiempo en Milán, Venecia o cualquier otra ciudad con más sustancia (opinión personal).

Mientras unos comen en el albergue otros regresamos a la ciudad para tomar contacto.

Después de comer nos reunimos en la plaza de neptuno (ojo a las estatuas de la fuente), vemos la plaza mayor, la catedral, el ayuntamiento, un mercado, una abadía (más bien la iglesia de la abadía), nos aprovisionamos y regresamos a la plaza mayor, donde cenamos mientras disfrutamos de una cantante.

Volvemos a coger los autobuses y al albergue, ducha y a la cama.



Día 12, 6 de Agosto: Bolonia-Venezia



Nos levantamos, desayunamos y cogemos los autobuses para la estación. En el momento de coger uno de los autobuses yo meto el pie en un butrón en el asfalto y caigo con todo el equipo (véase mochilón detrás y mochililla delante) y quedo en el cuelo cual cucaracha patas arriba, el autobús, como no, marcha y nos deja en tierra.

En fin, una vez en la estación esperamos una hora y cogemos el tren para Venezia, a la que llegamos en 2 horas.

Nada más llegar vamos de ventanilla en ventanilla para sacarnos la tarjeta rolling venezia (4 euros) que es una especie de carnet joven para Venezia, con el que te hacen descuentos en museos, restaurantes y sitios varios. Una vez tenemos la rolling nos sacamos un bono para los vaporettos que nos dura 72 horas, más de las que vamos a estar en la ciudad, pero es la oferta que hay con la rolling. Este billete nos cuesta, con el descuento de la rolling 18€, más los 4 de la rolling, 22€, os parecerá caro, pero si os digo que cada viaje en vaporetto cuesta 6’5€ le veréis las ventajas.

Armados con nuestras tarjetas vamos al albergue a dejar las cosas.

El albergue se encuentra muy cerca de la estación de tren, el allogi Gerotto Calderan, está en una placita que se llama Campo San Geremia. También teníamos habitación para nosotros 5 con baño privado, pero no incluye desayuno, nos costaba unos 26 euros la noche.

Dejamos las cosas y nos vamos al embarcadero a coger un vaporetto para Murano, el vaporetto es el DM. Disfrutamos como enanos de nuestro primer viaje por los canales de Venezia y, una vez en Murano, disfrutamos de una visita gratuita a un taller de soplado de vidrio, bien como experiencia, pero un calorazo, increíble.

Después paramos a comer y callejeamos, entrando en distintas tiendas y viendo las distintas figuritas en cristal (según nos dijeron sólo 10 tiendas en toda la isla venden auténtico cristal de Murano, hay que buscar un cartelito a la entrada de la tienda que acredita que es auténtico cristal). Aprovechamos todos a comprar algún detalle, ya sea de cristal de Murano o de plástico de otro sitio, lo que cuenta es la intención y la cartera.

Saciados de Murano cogemos otro vaporetto para Burano, la isla de las casitas de los colores, ir, muy muy bonita. Es, o era, un pueblo de pescadores, y cada casa está pintada de un color para que las distinguieran cuando había niebla y supieran donde dejar la barca.

Disfrutad de la tranquilidad y el espacio en la calle de estas dos islitas, porque Venezia está saturado de turistas.

Tomamos otro vaporetto, ahora sí para ir a tomar San Marcos. Vemos la plazuela, nos sorprendemos de la falta de palomas (la noche no les debe de gustar), cenamos y callejeamos un rato. Después cogemos el último vaporetto, como siempre apurando horarios, y disfrutamos de un paseo por el gran canal rumbo a la estación. Vemos los distintos palacios y el puente de Rialto y, extasiados, bajamos y vamos para el albergue. Nos duchamos y a dormir.



Día 13, 7 de Agosto: Venezia



Nos levantamos tempranito y buscamos sitio para desayunar, lo cual no es tarea fácil si se quiere hacer a precio razonable, así que decidimos coger un chocolate para llevar y aprovisionarnos de alimento sólido en un supermercado, de ahí a sentarse en un callejón y disfrutar del desayuno.

Con el estómago lleno cogemos un vaporetto para San Marcos, mientras unos hacen cola yo me voy a la consigna (en una calleja a la izquierda de la catedral) a dejar las mochilas, porque si no te dan la vuelta después de haber hecho toda la cola. Así que acordaros, si vais a la catedral, antes pasar por la consigna, es gratuita la primera hora.

Disfrutamos del interior de la catedral, muy bonito y nos vamos para el pacio Ducale (7´5€ con la rolling o el descuento de estudiante, no me acuerdo), disfrutamos del patio interior, los cuadros y demás obras, la armería, la prisión y el famoso puente de los suspiros, que por fuera estaba todo envuelto en publicidad, una auténtica pena. Si entrais al palacio ir a la cafetería, donde hay una puerta que da directamente al agua, al canal, es algo curioso.

Ya fuera nos vamos a Rialto y a comer, Mc Donalds que hermoso eres, con tu big mac y tu baño gratis. Disfrutamos de nuestra hamburguesa en un puentecillo y después regresamos a Rialto.

Vemos la Casa d’Oro, el palacio Foscari (hoy universidad), callejeamos, vamos a la plaza S. Bárbara, el puente del puñetazo y volvemos para el gran canal.

Cogemos un vaporetto y vamos a la iglesia de Santa Maria della Salute, aunque estaba cerrada, disfrutamos de las vistas desde esa orilla, acercándonos a la punto della Dogano.

Volvemos a la plaza de San Marcos y buscamos sitio para cenar.

Después de cenar nos sentamos en un muelle en el que estaba reunida más gente y disfrutamos de un rato a orillas del Gran Canal.

A las 11:20 no nos quedaba otra que coger el vaporetto para la estación.

Ya en el albergue preparamos las maletas, nos duchamos y a la cama.

Día 14, 8 de Agosto: Venezia-Verona



Nos levantamos, revisamos la habitación, dejamos las mochilas en un cuarto del albergue y vamos al supermercado por nuestro desayuno.

Cogemos un vaporetto para San Marcos y callejeamos por una zona que no habíamos visitado el día anterior.

Nos sentamos a comer en las escaleras de una iglesia, donde un grupo de neozelandeses nos ceden comida y cubiertos porque se vuelven ese día para allá y no podían llevar la comida en el avión; bienvenido sea el maná.

En nuestro paseo nos animamos y compramos algún que otro antifaz, qué mejor recuerdo de Venezia.

Cuando el tren no nos da más margen cogemos un vaporetto, abarrotado de gente, camino de la estación, recogemos las mochilas y para el tren.

A las 5:00, ciao Venezia.

Una vez en Verona cogemos un autobús y nos bajamos una vez vemos la Arena. Buscando la calle del alojamiento le damos la primera vuelta a aquel circo, para regresar por la calle por la que nos había subido el autobús.

Por fin encontramos el B&B Citadella y empieza el caos. Llamamos a la puerta y no nos contesta nadie, llamamos al teléfono de contacto que tenían y no lo cogen. Empiezan los nervios porque a las 9 tenemos entradas para la ópera y son las 8. Seguimos llamando sin respuesta cuando por fin, se abre el portal y aparece una pareja, les empezamos a preguntar en inglés si saben algo del B&b y nos dice que vienen de allí, en ese momento nos damos cuenta de que también son españoles. Nos dicen que en el piso no hay nadie, pero nos dejan entrar y nos dan la clave de la puerta, con lo que subimos los bultos, nos cambiamos en el baño y empezamos a debatir qué hacer, mientras seguimos llamando por teléfono sin respuesta.

Por fin lo cogen y la chica nos dice que está allí en 5 minutos (que se convertirían en media hora). Llega la tipa, toda preparada para ir también a la ópera y nos dice que ahora vamos a la ópera y que después nos tiene que cambiar de sitio (sin aviso previo).

En fin, sin duchar y con muy mala leche marchamos camino de la arena para ver la ópera Aida.

Si podeis ir a la ópera, pero procurad ir descansados, porque yo en el último acto daba unas cabezadas que casi caigo por la grada abajo. Además como llegamos muy justos de tiempo teníamos los peores sitios.

El caso es que salimos de la ópera y nos encontramos con los del alojamiento en el portal, subimos a la carrera a coger las mochilas porque ellos no sabían que las teníamos dentro del apartamento, pensaban que estaban en el portal.

Bajamos los trastes, los cargamos en un coche y unos vamos caminando con un tipo mientras una compañera nuestra va con la chica en el coche.

Por fin llegamos al nuevo alojamiento, más lejos que el que teníamos reservado, y se ponen a montar las habitaciones (sería como la 1 de la mañana). La chica nos dice que es que el negocio es de su hermano, pero que está de vacaciones y la dejó a ella al cargo.

En fin, por fin a las 2:30 nos metemos en la cama.



Día 15, 9 de Agosto: Verona



Nos levantamos, desayunamos e intentamos pagarle a la madre de la tipa, cosa que no es nada fácil porque no se entera de media. Si pagas con tarjeta te cobra un euro más, estamos de acuerdo, pero como te descuides te cobra el doble, así que ojito.

Una vez dejamos de ser morosos, nos vamos para la casa de Julieta, donde se les ha acabado la Verona card, una tarjeta que sacas por 10€ y te sirve para ver monumentos varios, nosotros queríamos ver la casa de Julieta y una torre y ya con eso se amortiza asi que…a la torre a sacar la tarjeta dichosa. De la torre nos mandan a un estanco, donde por fin conseguimos la entrada.

Vamos a la torre y el mismo rancio que nos había mandado al estanco sin mirarnos siquiera no nos hace ni puñetero caso para abrir el torno, así que a saltar se ha dicho.

Después de unas cuantas escaleras (tranquilos, también hay ascensor), subimos a la torre y disfrutamos de las vistas.

Después nos vamos para la casa de Julieta, subimos al balcón, le tocamos la teta y de ahí marchamos a la iglesia de Santa Anastasia y al Duomo (en Verona hay que pagar para muchas de las iglesias, a no ser que tengas la super verona card).

Una vez visto, una de las integrantes del grupo nos lleva mediante su incomparable olfato (increíble pero cierto) hasta un kebab, mucha comida a precio razonable, genial.

Nos sentamos a comerlo en unas ecaleronas frente a la arena y llega una policia en una motuca y nos dice que comer ahí no, asi que al suelo del parque de enfrente.

De postre nos compramos unos helados, los helados definitivos, merece la pena ir a Verona sólo para comer esos helados (heladería savoia, en la Vía Roma, IR allí).

Mientras nos deleitamos con los distintos sabores (recomendación: melón y coco), vamos al castillo.

Le damos un par de vueltas y vamos por la orilla del rio camino del teatro romano. Lo vemos, disfrutamos del ensayo de unos bailarines y nos vamos para la tumba de Julieta. Si no teneis la Verona card no os gasteis 4€ para ver eso porque no merece la pena, hombre, hay exposición de pintura que si entendeis algo igual si que os gusta, pero lo que es la tumba no tiene nada, nada de nada, un rectángulo de piedra todo lleno de firmas a rotulador, ni lápida, ni estatua, ni nada.

Entre risas y pensando el dinero que se embolsarán por la gente que va a ver la tumba (pobres románticos) nos vamos a la estación a preguntar por trenes para ir al lago de di Garda, cerca de Verona. Para llegar hay que coger un tren a Desenzano y allí coger un autobús.

Una vez informados regresamos al hotel, nos duchamos y preguntamos por el uso de la lavadora, que la noche antes la tipa nos había dicho que estaba a nuestra disposición, pero que ese día su madre dice que nones, que 5 eurazos poner la lavadora. Yo me niego a pagarle más dinero a esa gente y me cojo mi chimbo y hala, a pasar un rato entretenido.

Con la ropa limpia nos vamos a cenar un super helado (4 bolas 3€, 5 bolas 3’5€) y a casa a dormir, o eso creíamos.

A las 4 de la mañana la tipa, borracha, llama a una de mis compañeras (le habíamos dado el número como contacto el día de la ópera por si se escapaba) y le dice que se le han olvidado las llaves que si por favor le puede abrir, tocate los güevos (sí, con g). Cuando nos lo contó por la mañana flipamos, pero mucho, mucho.



Día 16, 10 de Agoto: Verona-Lago di Garna-Verona



Nos levantamos a las 7, desayunamos y vamos al tren.

Llegamos a Desenzano y esperamos al autobús que nos lleva a Sirmione, donde llegamos a las 10:00.

Vemos el castillo, que estaba cerrado (esos lunes) y callejeamos hasta llegar a la playa que tienen montada al lado del lago. SI teneis ocasión ir.

Montamos el campamento en un prado, escoltados por las hormigas y por turnos vamos a disfrutar de esas aguas.

A las 6 no nos queda otra que volver y hacer el recorrido inverso hasta Verona (autobús-tren).

Llegamos a casa y ¡oh, sorpresa!, nos encontramos unas bragas colgadas del pomo de nuestra habitación, yo no sabía si abrir o no, no quiero interrumpir nada. Por fin abrimos y, aunque no nos habían hecho la cama, nos habían quitado la cuerda de tender (que tan bien habíamos instalado en la terraza) y teníamos la ropa doblada en la cama.

Cogiendo las bragas ajenas con dos deditos le preguntamos a la madre de la tipa que qué hacía eso colgando de nuestro pomo, un poco nerviosa dice que creía que eran nuestras, CARAJO y no las puedes meter en la habitación como el resto de la ropa?. En fin, veis la buena organización y el plan de aquel sitio.

Salimos a cenar, nos metemos otro maravilloso helado savoia entre pecho y espalda (5 bolas, que para algo es el último día allí) y paseamos hasta la plaza del Erbe, donde nos habían dicho que podía haber gente. Ni un alma encontramos, así que a casa, ducha, preparar la maleta y a la cama.



Día 17, 11 de Agosto: Verona-Milán-Mentón



A las 7:15 ya estamos en pie, desayunamos, cogemos las mochilas y dejamos el dichoso B&B Citadella (no vayais) camino de la estación.

Cogemos el tren de las 8:40 para Milán y una vez allí preguntamos, después de una larguísima cola, los horarios para Mentón…¡sorpresa! Tenemos 3 horas hasta que salga el único tren que podemos coger, así que a la carrera a la consigna (4€ por bulto) y al metro.

En el metro cogemos un billete de 10 viaje, pensando que somos 5 asi que nos sale redondo para ir y volver pero no, porque el billete es válido solo para una persona, así que una vez se pasa la primera vez hay que esperar no se cuanto para volver a picarlo, preguntamos a un segurata y nos dice que se puede cambiar pero en la parada del duomo, asi que sacamos billetes simples y allá vamos.

Llegamos al impresionante duomo y entramos por turnos, para poder aprovechar la bandera de Asturias (que útil nos fue) y otra pañoleta para entrar tapadas (nada de pantalones “muy cortos” ni camisetas de tirantes). Una vez la visitamos todos le damos una vuelta completa y nos dirigimos a las galerías, con su parada en Mc Donalds para ir al baño by the face, y de ahí al castillo de los Sforza, paseamos un poco por sus patios y a buscar un supermercado para abastecernos.

Con provisiones volvemos a la catedral, le damos una última vuelta y yo me voy a buscar la oficina para cambiar los billetes, reto conseguido después de rellenar un papel y de que la señora de la oficina me entendiera, oh milagro.

Ya con 8 billetes simples emprendemos el regreso y claro, ahora sobra 3, así que pillo a unos españoles por banda y se los doy, aunque no se fiaban mucho de que estuvieran sin usar, desde luego…

Corriendo vamos a por las maletas y nos subimos al tren a 10 minutos de que salga.

Buscamos un compartimento y allí nos metemos, una auténtica sauna, no se podía dormir porque te despertaban las gotas de sudor corriendo por la espalda. Así entre sudar y comer llegamos a Mentón a las 8:15, 5 horas después de haber cogido el tren en Milán.

Ya en Mentón preguntamos en un bar por el albergue de la juventud (NO vayais) y pone cara de estar lejos, lejos. Nos da las primera indicaciones y nos dice que luego volvamos a preguntar.

Llegamos a un paso por debajo de la vía y ahí encontramos a una señora que nos dice que a ella le queda de camino, que la sigamos, así empezamos a subir con nuestras mochilas por unas cuestas, sudando como pollos (casi más que en el tren), y después la señora gira y enfila unas escaleras, y nosotros con unas caras, la señora se partía de risa. Así, gracias a la amabilidad de la señora y 325 escaleras después llegamos a un camping, en cuesta como no, que hay que atravesar para llegar al dichoso albergue.

Por fin entramos y nos encontramos con la recepción vacía, llamamos a un timbre y un ratito después, sin prisa oiga, aparece el recepcionista, un hombre desagradable y maleducado como iríamos viendo.

Nos da la llave de nuestra habitación y allá vamos. Vamos al baño, penando por una ducha y vemos que en 10 minutos ya no se pueden usar las duchas, así que todas al montón a meterse debajo del agua.

Las habitaciones son de 8, separados chicos y chicas (no vaya a ser), así que nosotras compartimos habitación con otras 4 personas y nuestro compañero con 7. Inocentemente preguntamos al recepcionista por las taquillas y nos dice que no tienen, que nunca han tenido ningún problema, y si lo tienen al franchute ese (mira que me caen bien los franceses, pero este…) que más le da.

Así salimos a cenar y al volver conocemos a dos de nuestras compañeras de habitación, dos hermanas, mayores ya, pero muy majas.

Después de un intento de conversación con ellas nos vamos a la cama.



Día 18, 12 de Agosto: Mentón-Mónaco-Mentón “Con chanclas y a lo loco”



A las 7 de la mañana empieza el movimiento dentro de nuestra habitación, aunque aguantamos en la cama y no nos levantamos hasta las 9.

Nos vestimos y subimos a desayunar, o a intentarlo. Llegamos y no hay tazas, ni leche ni pan, así que se lo decimos a nuestro amigo el recepcionista que estaba en la terraza echando un cigarro y nos dice que ahora lo ponen. Al cabo de un cuarto de hora nada había cambiado y una señora se nos acerca y nos ofrece parte de su desayuno, que no era el del albergue, es entonces cuando reparamos en que la mayoría de la gente se ha comprado el desayuno por su cuenta, vamos que la falta de alimento se debía de dar a menudo. Nos asomamos y ahí sigue el hombre en la terraza, cuando justo asoma una chica por la puerta de la cocina, le decimos si nos puede reponer el desayuno y por fin, saca algo de pan y la leche.

Una vez desayunados nos ponemos nuestro mejor bañador y emprendemos el camino, escaleras abajo, para ir a la playa. Antes, paramos en la estación de tren para preguntar los horarios para Mónaco, ya que el día antes la oficina estaba cerrada. Allí nos dicen que para poder ir a Carcassonne desde Mónaco (que es lo que pensábamos hacer al día siguiente) hay que salir de Mónaco a las 11 de la mañana, con lo que de verlo nada.

Hacemos gabinete de crisis y decidimos subir al albergue, cambiarnos e ir a Mónaco ese día.

Comenzamos a subir las escaleras, quedándose una compañera abajo porque se encontraba mal.

Llegamos 3 arriba y cuando vamos a entrar al albergue llega el franchute de su asiento en la terraza y empieza a decir que hasta las 5 (nada más y nada menos) no se puede estar allí, que tiene mucho travaille (y está fumando en la terraza pero bueno). Le intentamos explicar que sólo queremos coger los playeros, pero se cierra en banda, se pone todo loco y ni nos escucha.

Llega la otra compañera y dice que tiene que coger medicación para la chica que está mala abajo, y el tipo dice que esa historia ya se la conoce, que no abre, todo de la peor manera posible.

Yo, no se bien por qué, había metido en la mochililla del día unos playeros y unos calcetines, así como el billete de interrail, pero el resto de compañeros no, así que EN CHANCLAS Y A LO LOCO, cogimos el tren para Mónaco (después de volver a bajar las dichosas escaleras).

Llegamos a Mónaco y al salir de la estación vamos a un puesto de información, donde nos dan un mapa y nos informan sobre las cosas para ver.

Partimos rumbo al castillo de los Grimaldi, aguzando vista y oido a la caza de algún coche curioso. Sin éxito en la búsqueda de coches llegamos al castillo, sacamos la entrada (3’5€ con el carnet de estudiante internacional, ISIC, sacarlo) que nos vale para el castillo y el museo napoleónico y viene con audioguía gratis. Vemos el castillo por dentro, las salas, algunas de las cuales todavía se utilizan hoy en día para recepciones y demás, vemos el museo napoleónico y nos ponemos a comer en la plazuela, frente al castillo, cuando sale en coche el principe Alberto (somos gente importante y quería vernos).

Así que con la anécdota para contar, acabamos de comer y vamos para la catedral a través de unos jardines muy bonitos.

En la catedral vemos las tumbas de los distintos monarcas y las pantallas de plasma cada dos columnas.

Salimos ya camino de la zona nueva, Montecarlo. Desde lo alto vemos una piscina al lado del puerto y especulamos sobre el precio que tiene que tener, si es que puede entrar cualquiera.

Seguimos bajando, sacamos fotos varias y llegamos a la altura de la piscina, donde vemos, para nuestra sorpresa que el precio es, a partir de las 4:30 de la tarde, 1’80€, más barata que la piscina de nuestro pueblo. 3 integrantes del grupo no pueden resistir la tentación y se quedan ya en la piscina, mientras 2 subimos al casino, babeando por los coches (que estaban todos aquí escondidos) y sin parar de disparar. Vemos el casino y bajamos, casi a la carrera a juntarnos con nuestros compañeros en a piscina.

Dejamos nuestra ropa en un ropero y la chica nos dice que tenemos que dejar también las chanclas, que hay que entrar descalzos (nos costó entenderla un ciento claro), así que resignadas dejamos allí las chanclas y nos mentalizamos a coger un puñado de hongos, eso sí, monegascos.

Disfrutamos como enanos en la piscina, de agua salada, y a las 7:20 nos dicen que para fuera.

Volvemos a subir, rumbo al casino, a tener envidia (sana y no sana) por los coches y hacemos fotos, muchas fotos, a la puerta del casino. Después paseamos por los jardines de delante del casino, vamos a la famosa curva del casino y al túnel. De ahí, al puerto, elegimos barco (“Romance” siempre te recordaremos) y soñamos con que algún día podremos tener uno de esos.

Con los ojos como platos, y con muy buen sabor de boca, volvemos a la estación y corriendo, corriendo cogemos el tren, de vuelta a la realidad de Mentón.

Una vez en Mentón corremos por las calles buscando algún sitio para poder coger algo para llevar y subir al albergue, porque teniamos miedo de que éste cerrara a las 11 y nos dejara en la calle. Así que, mientras 2 suben para ver el horario, 3 buscamos algo, encontrando una pizzería. Pedimos 3 pizzas y nos llega un mensaje del grupo que ya había subido, no cierra hasta las 12, así que podemos ir con calma.

Con nuestras pizzas en la mano emprendemos el ascenso, dejándonos llevar por el olor de la comida y guiándonos por la luz del móvil, porque lo de las farolas , pese a tener la ciudad de la luz, no lo tienen muy claro los franceses, al menos en ese pueblo.

Por fin llegamos al albergue y a cenar.

Preparamos las maletas y hablamos de la hora para levantarse al día siguiente. Una vez estamos todos de acuerdo nos vamos a la cama.

Día 19, 13 de Agosto: Mentón-Carcassonne



Nos levantamos, desayunamos, cogemos las maletas y llamamos al albergue de Carcassonne para avisar de que vamos a llegar bastante tarde, nos dicen que no hay problema, que tienen gente allí las 24 horas.

Solucionado el tema del albergue bajamos para la playa, montamos el campamento y a disfrutar de un baño.

A las 2 nos vamos al supermercado a comprar comida para el viaje y para la cena y marchamos a la estación.

A las 3:00 cogemos un tren para Niza, en Niza cogemos otro para Marsella. En este cambio una de las chicas que viene tiene que comprar el billete porque no tiene interrail, así que con un cuarto de hora de margen vamos a la carrera a la taquilla, pero hay muchísima cola, intentamos sacarlos en una máquina pero tampoco hay forma así que subimos al tren con una polizona.

Cuando llega la revisora le explicamos que no le dio tiempo a sacar el billete y dice que no pasa nada, que en un rato pasa y se lo saca ella, pero nunca pasó, así que un viaje por la cara.

Ya en Marsella cogemos otro tren para Narbona, y en Narbona un tren con destino París que nos deja en Carcassonne. En este tren nos encontramos con el pica que nos dice que tenemos que pagar suplemento, cuando en otra estación nos habían dicho que no había que pagar nada a mayores; mientras el tipo rabila con su maquinita para sacarnos el billete nosotros vamos recopilando dinero, pero en esto que nos dice que no sabe como funciona la máquina así que nos deja sin pagar suplemento, ole.

Por fin, a eso de las 11:30 llegamos a Carcassonne y preguntamos en la estación cómo llegar a la ciudad vieja, donde está el albergue. Nos dicen que está bastante lejos, a kilómetro y pico, pero que hay una parada de taxis cerca de la estación.

Vamos a la parada y no hay ningún taxi, llamamos por teléfono y nadie responde, ya estamos mentalizándonos de la paliza con las mochilas hasta el albergue cuando se nos acerca un señor y nos pregunta que qué pasa. Le explicamos que queremos ir a la ciudad vieja, nos indica por donde es pero dice que está lejos, le decimos que no nos cogen el teléfono los de los taxis y ahí empieza la movilización del paisano. Intenta llamar con su teléfono, tampoco responden así que cruza a un bar y pregunta por otro teléfono, consigue contactar con los taxis y nos consigue uno por 18€ los dos viajes. Así que agradecidísimos a ese buen hombre, subimos el primer turno para el castillo y nos quedamos anonadados con lo bonito de la ciudad. En la puerta esperamos a nuestros compañeros y emprendemos la toma del castillo en busca del albergue, que resultó estar en el centro, centro, centro, de la ciudad antigua.

Llegamos y nos atiende la persona más amable del mundo, que encima habla castellano, y debió de alucinar con nosotros porque estábamos con una felicidad que no cabíamos en nosotros, claro después del rancio de Mentón llegas a Carcassonne y te dicen que tienes habitación para los 5, con ducha, desayuno incluido y te lo dice un tipo con una sonrisa de oreja a oreja y te enamoras del hombre.

Bueno, así a las 12:30 entramos en nuestra super habitación, nos vamos a duchar, cantando a grito pelao de felicidad (nuestras disculpas a aquellos que quisieran dormir) y nos vamos a la cama.



Día 20, 14 de Agosto: Carcassonne



A las 8:30 nos levantamos y vamos a desayunar.

Nuestro primer objetivo es la oficina de turismo, al lado de la entrada a la ciudad vieja, donde nos dicen que por ser menores de 26 la entrada al castillo y las murallas con visita guiada en castellano nos sale gratis, así que allá vamos.

Después de la visita vemos la catedral y volvemos a dar una vuelta al interior del castillo, porque la entrada es válida para todo un día, con lo que puedes entrar y salir todas las veces que quieras.

Antes de comer compramos unas entradas para una justa (10€) para la tarde. Buscamos un restaurante para darnos el lujo de comer algo de carne y a las 3, a la carrera como no, vamos a la justa. No es nada del otro mundo pero el entorno es inigualable y ya que la visita nos salio gratis…

A las 4 se acaba la justa y nos vamos a dar una vuelta a las murallas, sí, cuando el sol más calienta, quién dijo miedo.

Una vez vistas las murallas y bien recocidos volvemos a entrar en la ciudad y callejeamos un rato curioseando por las tiendas. Después bajamos al pueblo nuevo, a un puente desde donde hay unas vistas muy bonitas de la ciudad vieja, de toda la muralla, así que a sacar fotos.

Paramos un rato en un parquecillo a la orilla del río y volvemos a subir a la ciudad. Volvemos a callejear un rato, cenamos y nos sentamos en una placita a escuchar a un músico. En esto que nos asomamos al pozo en el que estábamos apoyados y vemos ¡un escorpión!, sí, pequeño, pero escorpión.

Una vez recuperados del shock, parte del grupo va para el albergue y dos bajamos de nuevo al puente para ver la ciudad iluminada, no se tarda mucho a si que os recomiendo bajar alguna noche.

Subimos de nuevo a la ciudad, nos duchamos y jugamos unas partiditas de cartas en la terraza del albergue.

Al pasar las 12 felicitamos a una de las integrantes del grupo que cumplía años y le damos sus correspondientes regalitos, un peluche de Pocoyo y un cubito de piruletas artesanales, compradas a la carrera y de extranjis en Carcassonne temiendo que nos pillara la cumpleañera. Así quedamos de palique un rato y aprovechándonos de las piruletas ajenas hasta que nos vamos a la camita.



Día 21, 15 de Agosto: Carcassonne-Narbona-Carcassonne



Nos levantamos, desayunamos y decidimos ir a Narbona, ya que Carcassonne estaba más o menos visto.

En la estación nos informamos sobre los trenes para el día siguiente a Barcelona. El tren que queríamos coger y que nos permitía estar unas 6 horas en Barcelona está lleno, así que de ver Barcelona nada, qué se le va a hacer.

Con la pena de Barcelona subimos al tren rumbo a Narbona (aquí en Francia los trenes ya son carillos, el viaje de Carcassonne-Narbona, que serán unos 20 minutos, costaba 9€, creo).

En Narbona vemos la catedral, la plaza donde está el ayuntamiento y la via domitia. Después vamos a comer al Mc Donals más lento del mundo, pero como no había prisa ninguna.

Después de comer dos se van a la playa y el resto nos quedamos dando una vuelta por la orilla del río.

Saciadas de Narbona vamos a la estación, donde tenemos que esperar, en principio, tres cuartos de hora por un tren. Cuando se acercaba la hora de que llegara el tren lo cancelan, y tenemos que esperar otra horita por otro tren.

Por fin, llegamos a Carcassonne, subimos a la habitación y mientras la cumpleañera habla por teléfono marcho a la carrera (una vez más) a comprar unos pastelitos para celebrar el cumpleaños.

Nos duchamos, llegan los de la playa y vamos a cenar, a las 11:30 en Francia ¿misión imposible?, no, encontramos un sitio en una placita muy chula donde nos dan perfectamente bien de comer. Hablamos con el camarero y de postre nos sacan una copa de helado y los pastelitos que habíamos comprado junto con una vela, de San Antonio (no encontramos otra vela), para nuestra cumpleañera. Después de cantar el cumpleaños feliz y disfrutar de la copa de helado, a repartir entre 5, nos vamos a la ciudad nueva a una discoteca.

Entramos y no hay nadie, la discoteca era vieja, vieja, espejos en las paredes, lucecitas como de navidad, asientos de sky, música del año catapún y nosotros con la impresión de que en cualquier momento iba a salir una tipa a quitarse la ropa.

Por fin, a las 2 de la mañana, llega gente y la música se va adecentando. A las 3:40 volvemos a subir para el albergue y a las 4 estamos en la cama.



Día 22, 16 de Agosto: Carcassonne-Barcelona



Nos levantamos, desayunamos, acabamos con las maletas y vamos, poquito a poco, con nuestros muertitos a la espalda, hasta la estación.

Cogemos un tren a Narbona, de Narbona uno a Port-Bou, en el que vamos hablando con unos chicos marroquíes y con unas chicas inglesas, que andábamos todos viajando por el mundo.

En Cerbere, ciudad fronteriza, estamos parados un buen rato, pasa la policía revisando pasaportes y por fin seguimos camino.

Después de un túnel, empiezan a sonar los móviles cambiando de compañía, estamos en España.

Llegamos a Port-Bou y nos damos cuenta de que tenemos que sacar billete, y vemos la enorme cola, creíamos que el tren salía en 10 minutos, pero milagrosamente conseguimos sacar el billete y corremos hasta el tren. Yo subo, me asomo y no veo a nadie, sigo mirando y…me pilla la puerta del tren. Después de un forcejeo, menuda batalla, consigo liberarme. Allí estoy, en el medio de dos vagones con dos señores argentinos que tienen billete, pero no asiento (increíble pero cierto). Llamo a mis compañeros para ver en qué vagón están, pero…no se han subido al tren, con lo cual estoy de polizona, ole.

Después de varias llamadas entre túnel y túnel, me entero de que ese tren además no es el que tenemos que coger porque no es regional, así que entre la información que me dan mis compañeros y algunos pasajeros del tren (mil gracias), decido bajarme en Figueras, donde se para el tren que cogen mis compañeros.

Ya en Figueras como y espero hasta que llega el tren de mis compañeros, me subo pero…no en el vagón que es, y las puertas están cerradas así que no puedo cambiar de vagón. Por fin, en la siguiente parada bajo al anden, con miedo de que se fuera el tren, se asoma una compañera en el vagón en el que es y a la carrera cambio. Por fin todos reunidos, en un cercanías, camino de Barcelona.

2 horas después llegamos a Barcelona, sacamos los billetes y hablamos con el de seguridad para ver si había problemas para meter la espada comprada en San Marino, no hay problema, así que a buscar algo para cenar.

Nos comemos un heladito y compramos unos bocatas para la noche.

Cuando llega la hora vamos para los controles de seguridad, el segurata nos recomienda que no matemos a nadie con la espada y vamos en busca de nuestro vagón.

A nuestro compañero lo ponen en un compartimento a parte, de nosotras 3 vamos juntas y otra a parte, pero la chica que tenía que venir en nuestro compartimento no llega, así que nos reagrupamos en nuestra sauna particular. Damos una vuelta hasta el restaurante para aprovecharnos del aire acondicionado y después volvemos a la sauna a cenar y charlar un ratejo. A las 12 a dormir.



Día 23, 17 Agosto: Barcelona-Oviedo



Entre ruido, traqueteo y frenazos que hacen que móviles y demás útiles salgan volando en medio de la noche, a las 7:30 nos levantamos y recogemos los bultos.

A las 7:50 bajamos, llegamos a Oviedo, saludamos al comité de bienvenida y nos vamos a desayunar.


Ciao, interrail








3 comentarios:

  1. yo tambien pensaba hacer un interrail a Italia este verano, pero todo es cuestion de dinero. Cuanto os costó el viaje en total?

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  2. Me reído mucho con vuestra historia, al mismo tiempo que me ha parecido interesante. Hacer un interrail es algo que siempre me ha llamado. Pero es verdad que todo es cuestión del presupuesto que tengas. ¿Cuanto os costó el viaje mas o menos?

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  3. Me ha encantado el post y me ha abierto muchísimo las ideas respecto a mi futuro viaje por Italia.
    Tengo la misma pregunta que las dos personas que han posteado... ¿Cuánto os pudo costar el viaje aprox??
    Gracciee mile!!!

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